Soy un libro que no he escrito ni he leído. Capítulo II

Comisariado por
Mariano Mayer
 
05 Nov, 2015—20 Dic, 2015


Juan Sebastián Bruno
Vier5 
Miguel Mitlag
Valentina Liernur


http://www.thegoma.com/exposiciones/imagenPasadaShow?exposicion=48


No leo mucho sobre mí, solo me gusta ver las fotos de los artículos, no importa lo que digan de mí; solo leo las texturas de las palabras.
Andy Warhol


Al igual que una novela por entregas, impresa en las páginas de un periódico semana a semana, la siguiente trama expositiva se encuentra en proceso de elaboración. Esta estructura abierta, cuyo título corresponde a un verso de Delmore Schwartz, empezó en 2014 en la Galería Mite (Buenos Aires), con la intención de proponer estructuras de expansión temporal y elementos de continuidad, junto a un conjunto de piezas y artistas cuya relación con el texto emerge de una manera particular. Alejar conclusiones y subrayar su potencial textual permite que cada capítulo pueda ser entendido como una versión de lo inacabado. Cada una de las piezas de esta exposición pone de manifiesto la voluntad por construir un lenguaje a partir de sus propios medios. Principios constructivos antes que invenciones, a partir de los cuales un lenguaje es capaz de trasmitir no una reflexión, un discurso o un relato sino su probabilidad de comunicación. Pero en esta situación de puro significante, la línea textual se ha convertido en una escritura para ser vista. La grafía ha pasado a ser un “objeto”. Sin embargo estos objetos no representan una realidad externa, como lo hace una lengua, sino su propia materialidad. Por más que participemos del mismo entorno lingüístico, habitamos un mundo compuesto de signos que nos resultan indescifrables, sujetos a variables de todo tipo. Wittgenstein recurrió a la ilusión óptica para hablar de la inestabilidad con la que observamos el mundo. Y lo hizo dibujando, en la misma circunferencia, la cabeza de un pato y un conejo. En función de la dirección de la observación reconocemos la cabeza de un animal u otro. La imagen oscila y la única manera de detener tal movimiento es nombrar lo que uno ve. Para el filósofo lo que llamamos lenguaje no es otra cosa que distintos juegos cambiantes, abiertos y forjadores de reglas. Los axiomas de Juan Sebastián Bruno, Valentina Liernur, Miguel Mitlag y Vier5 promueven una situación utópica y transitoria, donde objetos y gestos permiten acceder a un texto sin ingresar a su contenido. Mariano Mayer

2015. Salvación, instalación, Pasto Galería


[...El continuo temporal, a diferencia del continuo espacial, no tiene la existencia simultánea de sus partes, y la divisibilidad temporal es al mismo tiempo un derramarse en la nada, por lo que la línea de actualización en el presente llega a ser tan fina como inasible....]
[...Sin renunciar a la magnitud, San Agustín se centra en la percepción de la duración como experiencia de la medida del tiempo. Para ello recurre a la métrica de los poemas o a la duración de los sonidos, cuya existencia parece exclusivamente temporal. Una sílaba larga debe enunciarse con mayor tiempo que una corta, y un sonido puede durar más que otro; sin embargo la medida se establece siempre por comparación y no se consigue una aprehensión directa de la duración. Incluso un mismo elemento poético puede pronunciarse en duraciones diferentes. La duración siempre es relativa y nunca establece una unidad de medida inmediata; y en un intento por definir la medida inmediata de la experiencia temporal Agustín de Tagaste denota el tiempo como ‘distensión’, esto es, ‘dilatación’, ‘espaciamiento’. Pero en definitiva medir el tiempo implica aplicar una unidad de tiempo a otra duración, y esto se hace en un mismo presente gracias a la memoria. El desdoblamiento del tiempo en la medida supone una capacidad reflexiva que, en la unidad de sus operaciones, permite la aplicación de una duración que rememora a otra. La medida del tiempo se hace mediante las operaciones del alma. El tiempo es, para San Agustín, un movimiento psíquico y no de la naturaleza...]   

Fragmento del texto de Miquel Cortada "El concepto de tiempo en San Agustín"




Arteba 2015 Bonita Galeria

Artistas de la galería. Verónica Romano, Ariel Mora y Juan Sebastián Bruno.

 








"Escapándose del sol" Junto a Bruno Gruppalli en el Centro Cultural Recoleta 2015








PROYECTO OJO

CHARLA + TALLER . 16 DE NOVIEMBRE 
PROYECTO OJO - Adriana Puebla
https://www.facebook.com/ProyectoOjo
Centro Cultural Le Parc - Mendoza
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Recorrido, avión BS-MDZA. Jet lag y 
esa sensación: salís del cine y es de noche. 
La distancia entre la montaña y el nivel del mar. 
Dijimos, "lo que sucede entre dos puntos". 
y Tillmans aportó lo suyo "Si algo importa, todo importa"
Espacios dentro de espacios y la relación: coordenadas 3D - A4.
Sala CasiCanchaDeBasquet.
Entrenamiento.
De fondo, la prueba de sonido de cocorosie #posta.

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Revista 90+10


















Por: Javier Villa

Habría que incluir un nuevo nombre en la fantástica historia de la abstracción geométrica argentina que, sin hacerle un “ole” a las ramas concretas/Madí, plantea otra línea; una más cercana a la trazada por Víctor Magariños D., que por Tomás Maldonado o Gyula Kosice. Juan Sebastián Bruno apela a cierta espiritualidad personal o levedad, y a un uso del color deudores de la línea Magariños-Joglar, antes que a la de la matemática inventiva. Es que justamente lo que queda de ese concepto fundamental de invención es una estrategia de montaje, pura magia del display.

Éste es el aporte de Bruno al legado, el acercar la abstracción geométrica a otros gigantes como Marcel Duchamp (en línea con Moholy Nagy) y Joseph Beuys, es decir, al objeto encontrado, al collage, a un existencialismo simbólico cruzado con la realidad más concreta, además del existencialismo utópico de la línea y el color. En términos más contemporáneos, una historia de la abstracción, atravesada por estrategias de tantos coetáneos, donde se encuentran la historia grande con la historia personal, los nombres individuales y las redes sociales, el deporte e Internet, el objeto encontrado y el creado.

En la misma fecha, dentro de la galería Foster Catena, los objetos de Bruno, cargados de una memoria emotiva y feliz, se cruzan con las fotografías deBruno Dubner, que opera sobre otra analítica del pasado. “Las Muertas” es una nueva entrega de uno de los fotógrafos más lúcidos que va quedando en las artes visuales (tomando al fotógrafo como aquél que se dedica insistentemente a analizar y discutir la producción fotográfica, no como aquél que saca fotos). En una primera mirada rápida, Dubner lanza un anzuelo básico y conocido, como para plantear el terreno de juego: hablamos de teoría fotográfica clásica, de un medio cuya esencia es la preservación; lo hacemos con una estrategia fotográfica clásica, una serie que ahonda en las líneas de la fotografía conceptual, al plantear un ensayo sobre una tipología, en este caso, y al estilo Bernd e Hilla Becher, en desaparición. Pero aquello en desaparición no sólo es el objeto de estudio, ya que el objeto de estudio no es sólo lo fotografiado, sino el fotografiar.

Las Muertas es más un requiem de la fotografía analógica, que de la cartelería urbana diseñada, tipografiada, objetual. La inteligencia de la serie de Dubner radica tanto en partir de la base conocida (Barthes, Sontag, el conceptualismo fotográfica post sesentas), como en la elección del contenido de la foto, para abrir un debate sobre la actualidad del medio, sin melancolía o crítica, con una profundidad analítica desde la semiótica y el humor. El cartel es la cara analógica del diseño y el marketing en el presente virtual, donde la fotografía digital se vuelve un lenguaje coloquial, casi más usado que la palabra. Nos comunicamos con teléfonos que tienen texto, voz e imagen. Actualmente, hay una nivelación de lenguajes, como aparece iluminado en esta dupla entre el cartel y la fotografía: palabra e imagen niveladas en un mismo objeto del pasado por un Dubner, dentro de un presente post-analógico.


http://90mas10.com/cultura/arte/bruno-por-dos-en-foster-catena_3216.html







































fotos: Bruno Dubner