Prelibros / Junio 2021 / Casa de América

 "Diagramas"


PRELIBROS
3 junio – 31 de julio
Casa de América, Madrid
ARCOmadrid
Pasto Galería

Juan Sebastián Bruno
Fernanda Laguna
Alejandro Leonhardt
Ana Mazzei
Andrés Pereira Paz
Liv Schulman
Juan Diego Tobalina
Johanna Unzueta

Curador. Maríano Mayer


Hacia 1981 Bruno Munari recorre las zonas centrales del proceso de diseño en ¿Cómo nacen los objetos? Apuntes para una metodología proyectual. Entre la variedad de preocupaciones y ejemplos que plantea se encuentran los Prelibros, una serie de elementos que permiten que aquellas personas que nunca se han interesado por “estos objetos llamados libros” comiencen a hacerlo. A modo de solución material el diseñador y pedagogo descubre objetos que “son tan sólo estímulos visuales, táctiles, sonoros, térmicos, matéricos. Tendrían que dar la sensación de que los libros son objetos hechos así y que dentro contienen sorpresas muy variadas”.  
En sintonía con tal señalamiento de percepción sensorial, el proyecto PRELIBROS reúne a una serie de artistas procedentes de Latinoamérica  
(Juan Sebastián Bruno, Fernanda Laguna, Alejandro Leonhardt, Ana Mazzei, Andrés Pereira Paz, Liv Schulman, Juan Diego Tobalina y Johanna Unzueta) dados a conocer en el contexto español junto a sus galerías a través de su participación de la sección Opening en la feria ARCOmadrid, para descubrir otros modos de existencia de sus obras.  
PRELIBROS investiga las variables de materialización de un conjunto de piezas producidas a modo de “archivo” y enviadas tanto a través de los distintos  sistemas diseñados para compartir datos como del correo postal. Las piezas emplean una amplia gama de soportes (dibujo, vídeo, escultura, serigrafía, mobiliario, audio, periódico o libro) que permiten explorar modos de comunicación así como conceptos vinculados a la traducción o el re–hacer.
Los modos de reproducción son el punto de partida material y conceptual de PRELIBROS. El conjunto de piezas resultantes promueve formas colaborativas y desarma las connotaciones de fijeza asociadas al libro y expone un uso artístico por afuera de las connotaciones narrativas o interpretativas.  








































































































































Espacio Vectorial Instalación en Quimera Galería 2021

Sobre el trabajo de Juan Sebastian Bruno.


El poeta de la línea

11 de marzo, son las 7 de la tarde, estoy sentado junto a Juan Sebastián Bruno mirando su instalación en el patio de Quimera, se titula: espacio vectorial. Aspiro una última bocanada de mi cigarrillo y entra en escena Bruzzone con su celular en alto, haciendo registro de lo que ve. Saluda e interpela a Bruno que explica pausadamente cómo ocupar un espacio.

Y luego me pregunta, y como algunos saben, no soy de muchas palabras, así que rápidamente y con la mayor síntesis posible evitando cualquier repregunta, me sale del alma, Bruno es un poeta de la línea.

Con eso me quedo pensando, e imagino a un poeta dadaísta que construye y deconstruye textos y palabras que no son tales, porque son líneas y formas geométricas, como un alfabeto abstracto aparentemente sin sentido que nada en una hoja de papel sin miedo a caerse. Hablan de revolución, una revolución social e industrial en un universo de poesía donde subyace el equilibrio eterno. Pienso en el sustento frágil que lo ata todo y desafía algunas premisas de la física, una ilusoria magia que sostiene el peso de lo insostenible.

En el patio, veo tres caños de hierro pintados, azul, verde, negro, en una composición cuyas puntas apoyan sobre el piso, la pared y las opuestas permanecen suspendidas formando una figura que parece auto sostenerse. Equilibrio es el estado de un cuerpo cuando la suma de todas las fuerzas que actúan en él se contrarrestan. Decimos que algo está en equilibrio cuando, a pesar de tener poca base de sustentación, se mantiene de pie sin caerse. El trabajo de Bruno tiene todo eso en todo momento, pero también habla de nuevos órdenes, en el papel sus construcciones también desafían pre conceptos compositivos, como objetos inanimados que se verifican a distancia como cuando se ven estrellas en las constelaciones, y no se comprende qué tan cerca o lejos están unas de otras. Bruno grafica un espacio invento, de profundidad y tiempo y lo lleva del plano del papel, al espacio habitable como una captura de esa constelación en 
quedo entonces con esta idea poco científica entre geometría y magia y que hace de su trabajo algo particular.

Andrés Sobrino, 2021




2015 - Entrevista que me realizó Yanina Szalkowicz (Directora de Bonita Galería)




 -En qué proyecto estas trabajando actualmente?

-Dicto un taller "Mecanismo para construir una obra" en equipo con Andrés Sobrino.

En dos muestras el 2015 (Pasto y La fábrica), en una edición impresa y en arteBA.

- Porque te interesa la invitación de Bonita Galería? Y cómo crees que podría impactar en tu obra o en tu producción?

- Me interesa el trabajo que se viene desarrollando en el Hotel y me gusta que también tome el rol de galería. Además me interesa el concepto que propone, la obra en acción con el espacio arquitectónico. Esta forma de trabajar hace que tenga que proyectar sobre situaciones espaciales diferentes, una escalera, un balcón, una esquina, etc.

- En donde trabajas actualmente, tenés taller?

- Tengo taller. Pero no siempre trabajo en él. Me parece que la obra se piensa todo el día y uno la va alimentando en diferentes momentos y lugares, en el taller suceden algunas cosas y se organizan algunas otras.

- Cómo sería un día de trabajo en tu taller?

- Para mi la obra sucede en el transito, en el trayecto, en el proceso. El taller es solo un lugar de encuentro y orden de lo recolectado. Anotaciones y objetos son puestos sobre la mesa al lado de otras anotaciones y otros objetos. Entonces esa comunión se va dando sola, sin apurarla. Por eso a veces un día de taller, no es más que escuchar música, leer un texto, buscar cosas en internet. Otras veces es muchos más activo y a veces no voy. Me cuesta definir un solo día de taller.

- Qué conceptos te ayudan a definir tu obra? Cómo lo traducís en lo material?

- Suelo pensar mucho en que no quiero, lo que no me gusta o lo que creo que hay que modificar. La obra se va definiendo con el tiempo, se va transformando, hasta ya no depende del artista, digamos que lo que define a la obra es el tiempo, la historia. Por eso los materiales con los que trabajo tienen que tener ese tiempo, algo que adquirí de alguna manera en particular. A veces es relacionar una forma y un concepto y recién ahí se transforma en material. Rara vez compro objetos o herramientas para una acción en particular. Uso lo que tengo, lo que me llega de alguna manera. Generalmente el valor que le doy al objeto tiene que ver más con la acción que se realizó que con lo material, y que esa acción con esa materialidad vayan de la mano.

- Por qué te interesa la abstracción como lenguaje?

- Me interesan muchos lenguajes, pero el camino a la abstracción es el que más me apasiona. Por otro lado no soy para nada bueno con lo figurativo. Me cuesta la narración y la metáfora. Si creo que mi trabajo rosa la abstracción, intenta alcanzarla de alguna manera, pero no es abstracta. Me interesa la búsqueda del límite de la abstracción, del significado, de la relación con los referentes y tratar de asignar nuevas funciones.

- Cómo entra lo conceptual en tu obra?

- Lo conceptual entra todo el tiempo y de forma fluida. más de oficio que de intelectual. Me siento obrero del arte y poco analista. Soy estudioso de lo que me va gustando y me pierdo de algunas otras cosas. La perdida suficiente para andar lo más liviano posible. Entonces creo que el concepto que me interesa es la convicción, el convencimiento que se tiene sobre los movimientos que realizamos.

-Qué relación tiene tu obra con la arquitectura?

-Una relación muy estrecha. Me gusta la arquitectura, o en realidad momentos de ella. Miro mucho las construcciones, y les tomo muchísimas fotos. Es un diálogo continuo como habitante de una ciudad.

La arquitectura piensa en espacios dentro de espacios. Y ese es un tema que me gusta.

-Cuál es tu punto de partida al realizar una obra?

-No lo tengo, No creo que haya punto de partida o final de una obra. Es proceso continuo, La obra se va autodefiniendo. Uno solo la va empujando y decide hacer recortes dentro de ella. Por ejemplo al enmarcar uno edita un momento

y ese momento es de altísima intensidad, es algo que tiene algo de explicación y bastante de intuición. Si tengo que pensar en un punto de partida es confiar en la relación entre intuición y proceso.

-Hay alguna cuota de azar en tu obra o todo está planificado?

-Muchísima, el azar es uno de los factores más importantes, por lo general no se me da lo planificado. Si creo más en lo proyectado. Pensar en la obra como un proyecto me gusta, pero no un plan.

Volviendo al azar, creo mucho en eso, y estoy muy atento a las situaciones que se dan por casualidad. Uno actúa en caliente a la hora del "recorte" y esa acción por lo genera tiene que ver con el azar.

-Cuáles son tus referentes?

-Los referentes van y vienen todo el tiempo, Pero en general están Rodchenko, Moholy Nagy, Agnes Martin, Francis Picabia, Richard Tuttle, Hélio Oliticica, La Buahaus, Malevich, Calder, Beuys, El dadaismo, Tillmans, Edward Weston.

La música y la arquitectura son referentes continuos y van variando.

Pero los que más influyen sobre mi últimamente son los artistas Argentinos que voy conociendo.

-Formás o formaste parte de alguna agrupación?

-Formé parte de un grupo, "Suscripción", el cual fue muy importante para mi formación, aprendí muchísimo,

ya que se trabajaban en instalaciones y ediciones cruzado por diferentes disciplinas, como el diseño gráfico e industrial, la poesía, la música, la fotografía, el dibujo, el video, etc. Nos juntábamos muchísimas veces por semana, y tuvimos unos años muy activos. Aprendí mucho a trabajar.

-Cuál es tu formación?

-Soy diseñador gráfico, estudié fotografía con Guillermo Ueno y fui a los talleres de Ernesto Ballesteros y Silvia Gurfein.

Pero principalmente siento que fui y soy formado por las relaciones con los otras artistas.

-Qué recuerdos te quedaron de alguna experiencia participando en una clínica de arte?

-Las clínicas tienen buenos momentos y malos. Me gusta cuando se piensa en una forma bien amplia sobre los trabajos, y se actúa directamente sobre la forma de trabajar y no sobre la obra en sí misma. Son muy buenos para mostrar y compartir.